No todo lo que sientes es tuyo


Viste que hay días en los que estás bien y de repente, algo cambia!? Entras a un lugar y te invade cansancio, hablas con alguien y después sentís una tristeza que antes no estaba!

Cuantas veces estuviste en medio de muchas personas y volvés a casa agotado? como si hubieras cargado con algo que no podés explicar, pero esto que estoy sintiendo es realmente mío?

Hay personas especialmente sensibles a los ambientes,  estados emocionales de los demás y a esa energía invisible que se mueve en cada encuentro y en todos lados.

Sentir profundamente puede ser un don, pero necesitamos aprender a no apropiarnos de todo lo que percibimos.

No hay por que cargar con el dolor de quien amas para acompañarlo! tampoco estamos obligados a resolver la tristeza de los demás, no tenes que llevártelo, se puede ser conciente de sentirlo, pero enseguida volver a uno mismo a nuestro campo energético.

Es importante reconocer cuando estamos inmersos en vibraciones energéticas que no son nuestras! Si sientes que algo te invade, volvé a vos, respira, pone los pies en la tierra, busca un anclaje rápido! Preguntate ¿Esto es mío o simplemente lo estoy percibiendo?

A veces, esa sola pregunta crea una distancia y si sentís que no te pertenece, podrás darte cuenta internamente que lo reconoces, pero sabrás que no es tuyo, entonces pasará de largo, seguirá su camino y podrás regresar a tu propia energía.

Ser sensible no significa vivir absorbiendo el mundo, también podemos aprender a sentir sin cargar, amar sin perdernos y acompañar sin abandonar nuestro propio centro. Porque no todo lo que pasa por ti tiene que quedarse dentro tuyo. Escrito en Conciencia, Amor y Gratitud.


OONA – Energía Consciente

El poder de tu nombre y de tu energía



Tu nombre no es una casualidad. Es la vibración que te acompaña desde el día en que llegaste a este mundo. Lleva tu esencia, tu historia, tu propósito y la frecuencia con la que te presentas ante la vida.

Cada vez que pronuncias tu nombre con amor, conciencia e intención, recuerdas quién eres y fortaleces tu campo energético.

En el camino encontrarás personas que te bendigan con el corazón, que celebren tus logros, que oren por ti y deseen que todo te salga bien. También habrá quienes, desde sus propias heridas, emitan pensamientos, palabras o intenciones que no nacen del amor.

No puedes controlar lo que otros piensan, sienten o dicen de ti, pero sí puedes decidir qué permites que permanezca en tu vida.

Hoy elige recordar que tu luz es más grande que cualquier oscuridad y que ninguna intención ajena tiene más poder que la fuerza de tu propia esencia.

Respira profundo, coloca una mano sobre tu corazón y declara con total certeza:

«Donde mi nombre sea pronunciado, la energía siempre se transforma a mi favor. Todo pensamiento, palabra o intención de amor, prosperidad, salud y abundancia llega a mi vida y se multiplica en bendiciones. Toda energía de baja vibración que no corresponda a mi camino pierde toda fuerza sobre mí y regresa a su origen para ser transformada por la Luz Divina, sin retorno a mi vida. Mi espíritu permanece protegido, mi corazón en paz y mi camino lleno de amor, abundancia y luz.»

Hoy libero el miedo.
Hoy elijo la paz.
Hoy recuerdo quién soy.
Porque cuando camino desde el amor, ninguna sombra puede apagar mi luz.

«Mi nombre abre caminos.
Mi energía crea milagros.
Lo bueno llega multiplicado, y aquello que no vibra con mi propósito pierde todo poder sobre mí.»

Así ya es
Hecho está, hecho está, hecho está
Gracias, gracias, gracias
Universo muéstrame
Que más es posible?

Apapachos Del Alma

Manifestar una idea sostenida en el tiempo produce cambios reales



Observando la realidad humana,  tengo la certeza que todo comienza siendo una idea! Una ciudad, un libro, una tecnología, una obra de arte o una transformación personal nacieron primero como un pensamiento que permaneció vivo, intencionado el tiempo suficiente para tomar forma.

La mente funciona como un foco de atención, cuando una idea regresa una y otra vez a la Conciencia, comienza a influir en las decisiones, emociones,  hábitos y también en la manera de percibir las oportunidades. Poco a poco, aquello que parecía invisible empieza a encontrar caminos para manifestarse.

Una idea pasajera es una chispa, una idea sostenida es una llama!
La constancia de la atención crea dirección, aquí se empieza a generar un maravilloso movimiento, para producir resultados.

Así, lo que alguna vez fue solo una posibilidad termina convirtiéndose en experiencia.
Desde una mirada espiritual, la conciencia actúa como un jardín y las ideas son como semillas que recibiendo energía, intención y cuidado crecen.

Ciertamente, ideas que se abandonan regresan al silencio, por eso aquello que una persona contempla con frecuencia termina ocupando un lugar cada vez mayor dentro de su realidad.

No es la intensidad de un solo día lo que transforma una vida. Es la permanencia de una visión en el tiempo, sentiendola como hecha, realizada con todas tus emociones recibiendola!

Recuerda, toda creación visible fue antes, una idea invisible que alguien eligió sostener. Escrito en Conciencia, Amor y Gratitud ✨

OONA – Energía Consciente

La vaca y la serpiente

LA VACA BEBE AGUA Y LA CONVIERTE EN LECHE

LA SERPIENTE BEBE AGUA Y LA CONVIERTE EN VENENO.

La diferencia no siempre está en lo que recibes.

La diferencia está en lo que llevas DENTRO.

A dos personas les puedes dar la misma oportunidad, el mismo apoyo, el mismo consejo, el mismo amor… y cada una lo transformará según lo que habita en su corazón.

Una persona noble recibe poco y lo convierte en GRATITUD.

Una persona envenenada recibe mucho y lo convierte en QUEJA.

Una transforma el dolor en sabiduría.

La otra lo convierte en resentimiento.

Una usa las heridas para ENTENDER a los demás.

La otra las usa como excusa para HERIR.

Por eso no te confundas:

No todos merecen lo que les das.

Hay gente a la que le das confianza y fabrica traición.

Le das cariño y responde con frialdad.

Le das ayuda y luego te acusa.

Le das paz y crea conflicto.

Le das una mano y busca cómo morderla.

Y lo más duro es aceptar que a veces el problema no fue tu entrega.

Fue el recipiente.

Porque el agua era limpia.

La intención era buena.

El gesto era sincero.

Pero cuando algo entra en un corazón torcido, sale deformado.

No puedes culparte por el veneno que otros producen con lo que tú diste desde el alma.

Tú puedes ofrecer respeto, pero no puedes obligar a alguien a tener NOBLEZA.

Puedes dar amor, pero no puedes enseñarle GRATITUD a quien solo sabe consumir.

Puedes actuar con bondad, pero no puedes convertir a una serpiente en vaca solo porque tú tengas buenas intenciones.

Aprende a observar lo que las personas hacen con lo que reciben.

Porque ahí se REVELA TODO.

El humilde convierte poco en bendición.

El envidioso convierte todo en comparación.

El agradecido convierte ayuda en lealtad.

El venenoso convierte cualquier gesto en arma.

Al final, la vida no solo muestra quién tiene sed.

También muestra quién, después de beber, produce leche… y quién produce veneno.

SOY PRINCIPIO Y FIN.

De Lo que me Sucede.

Tomado de Facebook.

“Juan Carlos Guzmán”

Las experiencias te transforman

No fui víctima… fui aprendiz.
No fui traicionado… fui redirigido.
No me rompieron… me despertaron.
No perdí… solté lo que ya no era mío.
No me abandonaron… me dejaron espacio para encontrarme.
No fracasé… descubrí un camino que no era para mí.
No me humillaron… me enseñaron a reconocer mi valor.
No me hicieron daño… me mostraron dónde aún debía sanar.
Cada experiencia, por más dolorosa que parezca, puede convertirse en un portal hacia una versión más conciente, más fuerte y más libre de ti mismo.
No se trata de negar el dolor, sino de transformarlo.
Porque cuando decides mirar tu historia con compasión y coraje, descubres que no fuiste destruido, fuiste reconstruido.
Y en esa reconstrucción;
Hay belleza.
Hay poder.
Hay verdad.

Elizabeth Taylor una historia interesante

En 1961, el corazón de Elizabeth Taylor se detuvo.
Y durante unos instantes cruzó la línea entre la vida y la muerte.

Cuando regresó, dijo que había estado en otro lugar.

La habitación del hospital estaba llena de urgencia, voces bajas y miedo contenido. Los médicos trabajaban con rapidez. Los monitores habían enmudecido. Más tarde confirmarían que su corazón había dejado de latir.

Lo que ocurrió después, según ella, la cambió para siempre.

Dijo que sintió cómo abandonaba su cuerpo y entraba en un espacio de calma absoluta. No había dolor. No había peso. No había tiempo. Había una luz suave, envolvente. Una sensación de flotar en algo tibio y seguro.

Y entonces lo vio.

No era un médico.
No era una enfermera.
No era una figura abstracta.

Era Mike Todd.

El hombre al que había amado más que a ningún otro.

Su historia había sido breve e intensa, como un incendio hermoso.

Se conocieron en 1956. Mike no entró en su vida: irrumpió en ella. Seguro, carismático, imposible de ignorar. En su primer encuentro real, la llevó a un yate, la miró a los ojos y le dijo que se iban a casar. No fue una pregunta. Fue una afirmación.

Elizabeth diría después que nunca había conocido a nadie como él. Era fuerte, divertido, audaz. De todos sus matrimonios, fue el único del que nunca se divorció.

En 1957 tuvieron una hija: Elizabeth “Liza” Frances Todd.
Una familia que parecía recién comenzada.

Y entonces todo terminó.

En 1958, Mike murió en un accidente aéreo. Su avión privado, el Lucky Liz, se estrelló. Elizabeth quedó viuda con un bebé de siete meses en brazos y dos hijos pequeños de un matrimonio anterior.

El dolor la desbordó.

Habló de sentirse vacía. Perdida. Como si la vida se hubiera vuelto demasiado grande para sostenerla.

Tres años después, su cuerpo también colapsó.

Contrajo una neumonía severa. Su estado empeoró rápidamente. Y entonces ocurrió lo impensable: su corazón se detuvo.

Durante esos minutos, ella creyó haber alcanzado un lugar de paz total.

Y allí estaba Mike.

Pero no la recibió.

Dijo que no era su momento.
Que debía regresar.
Que sus hijos la necesitaban.
Que Liza la necesitaba.

Y con una ternura firme, la apartó.

Elizabeth regresó.

Y ese regreso no fue un castigo. Fue un regalo.

Desde entonces, dijo, perdió el miedo a la muerte. Empezó a verla no como un final, sino como un regreso a casa. Y eso hizo que la vida se volviera sagrada.

Cada día importaba.
Cada respiración contaba.
Cada oportunidad de aliviar el sufrimiento ajeno se volvió una responsabilidad.

Décadas después, cuando la crisis del VIH/SIDA estalló y el mundo respondió con silencio, estigma y miedo, Elizabeth no miró hacia otro lado.

Usó su fama como escudo para otros.
Puso su voz donde había silencio.
Su rostro donde había vergüenza.
Su influencia donde había abandono.

Fundó organizaciones, defendió a los enfermos, humanizó la enfermedad y ayudó a recaudar más de 270 millones de dólares para investigación y atención.

Dejó de ser solo un ícono.

Se convirtió en una mujer que sabía que el tiempo no está garantizado.

Que cada día es un préstamo.
Y que honrar la vida significa usarla para algo más que uno mismo.

Elizabeth Taylor no volvió igual de aquel lugar.

Volvió más viva.
Más consciente.
Más comprometida.

Quizá por eso su legado no es solo el cine, ni la belleza, ni la fama.

Es esta idea sencilla y poderosa:

Cuando dejamos de temer al final, aprendemos por fin a vivir de verdad.

Para que usas los domingos?

Los domingos no son para preocuparse.
Son para programarse.

La mayoría de personas entra a la semana reaccionando.
Las personas que crean resultados deciden antes.

No es productividad.
Es identidad.

Cuando eliges tu emoción antes de dormir,
cuando decides desde qué energía vas a vivir tu semana,
le estás dando instrucciones claras a tu subconsciente.

Eso no es motivación.
Eso es liderazgo interno.

El domingo no se corre.
Se observa.
Se elige.
Se dirige.

✨ ¿Desde qué emoción quieres vivir esta semana? Te haz preguntado eso antes?

Lo que amo

«Amo las grietas, los borrones, las líneas asimétricas que cuentan una verdad más profunda que cualquier perfección. Amo lo que se escapa, lo que desborda, lo que nunca entra del todo en el molde.

Son el aliento vivo de nuestra imperfección compartida.
Amo las sonrisas incómodas, las manos que tiemblan cuando ofrecen o reciben, los silencios que dicen más que las palabras.

Amo las caídas que dejan polvo en la ropa y luz en los ojos. Amo los comienzos inciertos, los finales abiertos, las páginas arrancadas, garabateadas, corregidas. Y las que nunca se escribieron.

Me recuerdan que somos carne y alma, miedo y coraje en el mismo cuerpo. Que no hace falta estar completos para sentirse cerca.

Somos fragmentos que se reconocen al vuelo, como estrellas en la misma constelación. Y es en ese instante, en que tu caos se encuentra con el mío, cuando todo cobra sentido.

Porque es en ese lugar, en lo imperfecto, donde late el corazón más verdadero de lo que somos. Y es allí donde realmente nos encontramos».

Oscar Travino

El olor de la vida



Que rico huele la vida!!…
Si la felicidad tuviera un olor,
a que olería..?

Creo que la felicidad huele a calor de hogar, a una reunión en familia, a una llamada inesperada, a un abrazo de padres, a una sonrisa de madre, a confidencias de hermanos, a comida de la abuela, a preguntas de los hijos, a sonrisas de los amigos, a bienestar de los que amamos..

Huele también a brisa de mar a colores de una tarde de otoño a hojarasca de bosque, a descanso por la noche a ese techo que nos cubre mientras dormimos, a comida en nuestra mesa.

La felicidad huele a muchas cosas cotidianas que ignoramos por las prisas, porque se volvieron costumbre porque estamos tan seguros de ellas que no les damos su debida importancia.

I see you. Te veo

Si has visto Avatar la película
¿Recuerdas que el Na’vi,
los nativos de Pandora,
en vez de decir «te amo»
Dijeron hasta luego.
Ver a otros es reconocerlos
como alguien muy parecido a ti,
ir más allá de la superficie
y sumérgete en el ser.
Significa más que ver
el otro físicamente.
Significa ver una mirada,
amar a otro,
con comprensión y aceptación
y conexión de nuestra vulnerabilidad, humanidad y divinidad en común.

Puedo ver tu dolor
Veo tus puntos fuertes
Te veo y te acepto
Todo lo que veo,
incluso el que no me gusta,
todavía lo que es diferente
a mi convicción
Veo tu luz
Te veo sin juzgar,
sin culparte a ti mismo
Te veo más allá de todo
expectativa y proyección,
ya que te pueden hacer daño
y esconder tu identidad
Profundo.
Te veo en todas tus dimensiones
y en la riqueza de todos los tuyos
Experimentos.
Te veo, es mi forma de recibirte incondicionalmente, y al hacerlo.
Te permito verte y recibirte tal y como eres.

Veo que significa dejarte irradiar,
sin filtros, sin mascarillas y sin miedos.
Cuando digo ‘te veo’
es que soy libre
más allá de mi juicio,
mis propios prejuicios
nos vemos realmente,
Totalmente,
cómo estás realmente
y te acepto
exactamente como eres.

Te veo porque
Yo también me puedo ver
Algo hermoso,
entre las tribus
desde Sudáfrica,
el saludo más común
(en el cielo) Buenos días,
Significa que te veo
Es una forma de ver la otra,
aceptarlo como es,
con tus virtudes,
con tu luz y
aun con sus defectos
«Así es como existo para ti. » ⠀
Te respeto, te valoro,
Es importante para mí
y te acepto

«Te acepto tal y como eres,
y eres parte de mí

NOS VEMOS ✨