La vaca y la serpiente

LA VACA BEBE AGUA Y LA CONVIERTE EN LECHE

LA SERPIENTE BEBE AGUA Y LA CONVIERTE EN VENENO.

La diferencia no siempre está en lo que recibes.

La diferencia está en lo que llevas DENTRO.

A dos personas les puedes dar la misma oportunidad, el mismo apoyo, el mismo consejo, el mismo amor… y cada una lo transformará según lo que habita en su corazón.

Una persona noble recibe poco y lo convierte en GRATITUD.

Una persona envenenada recibe mucho y lo convierte en QUEJA.

Una transforma el dolor en sabiduría.

La otra lo convierte en resentimiento.

Una usa las heridas para ENTENDER a los demás.

La otra las usa como excusa para HERIR.

Por eso no te confundas:

No todos merecen lo que les das.

Hay gente a la que le das confianza y fabrica traición.

Le das cariño y responde con frialdad.

Le das ayuda y luego te acusa.

Le das paz y crea conflicto.

Le das una mano y busca cómo morderla.

Y lo más duro es aceptar que a veces el problema no fue tu entrega.

Fue el recipiente.

Porque el agua era limpia.

La intención era buena.

El gesto era sincero.

Pero cuando algo entra en un corazón torcido, sale deformado.

No puedes culparte por el veneno que otros producen con lo que tú diste desde el alma.

Tú puedes ofrecer respeto, pero no puedes obligar a alguien a tener NOBLEZA.

Puedes dar amor, pero no puedes enseñarle GRATITUD a quien solo sabe consumir.

Puedes actuar con bondad, pero no puedes convertir a una serpiente en vaca solo porque tú tengas buenas intenciones.

Aprende a observar lo que las personas hacen con lo que reciben.

Porque ahí se REVELA TODO.

El humilde convierte poco en bendición.

El envidioso convierte todo en comparación.

El agradecido convierte ayuda en lealtad.

El venenoso convierte cualquier gesto en arma.

Al final, la vida no solo muestra quién tiene sed.

También muestra quién, después de beber, produce leche… y quién produce veneno.

SOY PRINCIPIO Y FIN.

De Lo que me Sucede.

Tomado de Facebook.

“Juan Carlos Guzmán”