
Tu nombre no es una casualidad. Es la vibración que te acompaña desde el día en que llegaste a este mundo. Lleva tu esencia, tu historia, tu propósito y la frecuencia con la que te presentas ante la vida.
Cada vez que pronuncias tu nombre con amor, conciencia e intención, recuerdas quién eres y fortaleces tu campo energético.
En el camino encontrarás personas que te bendigan con el corazón, que celebren tus logros, que oren por ti y deseen que todo te salga bien. También habrá quienes, desde sus propias heridas, emitan pensamientos, palabras o intenciones que no nacen del amor.
No puedes controlar lo que otros piensan, sienten o dicen de ti, pero sí puedes decidir qué permites que permanezca en tu vida.
Hoy elige recordar que tu luz es más grande que cualquier oscuridad y que ninguna intención ajena tiene más poder que la fuerza de tu propia esencia.
Respira profundo, coloca una mano sobre tu corazón y declara con total certeza:
«Donde mi nombre sea pronunciado, la energía siempre se transforma a mi favor. Todo pensamiento, palabra o intención de amor, prosperidad, salud y abundancia llega a mi vida y se multiplica en bendiciones. Toda energía de baja vibración que no corresponda a mi camino pierde toda fuerza sobre mí y regresa a su origen para ser transformada por la Luz Divina, sin retorno a mi vida. Mi espíritu permanece protegido, mi corazón en paz y mi camino lleno de amor, abundancia y luz.»
Hoy libero el miedo.
Hoy elijo la paz.
Hoy recuerdo quién soy.
Porque cuando camino desde el amor, ninguna sombra puede apagar mi luz.
«Mi nombre abre caminos.
Mi energía crea milagros.
Lo bueno llega multiplicado, y aquello que no vibra con mi propósito pierde todo poder sobre mí.»
Así ya es
Hecho está, hecho está, hecho está
Gracias, gracias, gracias
Universo muéstrame
Que más es posible?
Apapachos Del Alma
