
Viste que hay días en los que estás bien y de repente, algo cambia!? Entras a un lugar y te invade cansancio, hablas con alguien y después sentís una tristeza que antes no estaba!
Cuantas veces estuviste en medio de muchas personas y volvés a casa agotado? como si hubieras cargado con algo que no podés explicar, pero esto que estoy sintiendo es realmente mío?
Hay personas especialmente sensibles a los ambientes, estados emocionales de los demás y a esa energía invisible que se mueve en cada encuentro y en todos lados.
Sentir profundamente puede ser un don, pero necesitamos aprender a no apropiarnos de todo lo que percibimos.
No hay por que cargar con el dolor de quien amas para acompañarlo! tampoco estamos obligados a resolver la tristeza de los demás, no tenes que llevártelo, se puede ser conciente de sentirlo, pero enseguida volver a uno mismo a nuestro campo energético.
Es importante reconocer cuando estamos inmersos en vibraciones energéticas que no son nuestras! Si sientes que algo te invade, volvé a vos, respira, pone los pies en la tierra, busca un anclaje rápido! Preguntate ¿Esto es mío o simplemente lo estoy percibiendo?
A veces, esa sola pregunta crea una distancia y si sentís que no te pertenece, podrás darte cuenta internamente que lo reconoces, pero sabrás que no es tuyo, entonces pasará de largo, seguirá su camino y podrás regresar a tu propia energía.
Ser sensible no significa vivir absorbiendo el mundo, también podemos aprender a sentir sin cargar, amar sin perdernos y acompañar sin abandonar nuestro propio centro. Porque no todo lo que pasa por ti tiene que quedarse dentro tuyo. Escrito en Conciencia, Amor y Gratitud.
OONA – Energía Consciente
