Todos damos por sentado que las cosas deberían ser siempre fáciles, sin embargo no es así. Y he ahí la gran diferencia: cuando te aplicas al máximo en lograr esas metas que surgieron en tu corazón como un gran proyecto de vida, te sorprendiste cada vez que que con amor lograste un éxito.
¿Por qué? Bueno, porque hiciste las cosas de una manera extraordinaria, luchaste con todo y por todo, nunca te rendiste y hoy obtienes la magia de la recompensa.
Puedes cosechar cosas y momentos extraordinarios! Y eso ocurre porque nada te fue regalado, pusiste buenas semillas, cuidaste esa siembra con paciencia, aún en momentos de tristeza, y debilidad. Hiciste la diferencia, ¡Jamás te rendiste!
Esa es la actitud de los triunfadores, de los ricos de espíritu, que en vez de lamentarse y rendirse, se levantan con más impulso y fuerza para despertar a la verdadera razón de la existencia en este plano.
Empodérate, se agradecido, vive con el ánimo de ser feliz y de lograr esas metas que surgieron de lo más íntimo de tu ser, ten alma de triunfador!
Muchas de las grandes hazañas son una escalada de desaciertos, hasta que se convierten en un triunfo contundente. Para quien tiene una mentalidad triunfadora, la palabra derrota en realidad no existe, lo que hay son situaciones en las que logra lo que se propuso y otras en las que tiene la posibilidad de aprender algo que no sabía.
Alcanzan los triunfos los que son capaces de proponerse una meta, luchar sin descanso por ella y trabajar una y otra vez sobre sus propias fallas y vacíos, para hacerse dignos del triunfo obtenido.
Tu marcas la diferencia. Haz cosas extraordinarias para vivir en lo extraordinario!
Cuando miras a otro ser humano y sientes un gran amor por él o cuando contemplas la belleza natural y algo dentro de ti responde profundamente a ella, cierra los ojos un momento y siente la esencia de ese amor o de esa belleza interna, inseparable de quien eres, de tu verdadera naturaleza.
La forma externa es un reflejo de quien eres, de tu verdadera naturaleza. La forma externa es un reflejo temporal de lo que, en esencia, eres por dentro. Por eso el amor y la belleza nunca pueden abandonarte, aunque todas las formas externas lo harán.
La salida no está en trabajar en la relación con los demás, cambiar al otro, o esperar que ahora se porte mejor para perdonarlo y volver a ser tan felices como antes. La verdadera salida consiste en trabajar en uno mismo.
No olvides que la relación más grande que vives es la que estableces contigo mismo. Si estás en paz, todo está en paz, independientemente de lo que los otros seres hagan en ejercicio de su libre albedrío.
La lealtad y fidelidad que de verdad importan son las que te tienes a ti mismo. No te preocupes en pedírselas al otro.
No debes solicitar al otro que te tenga confianza, sino trabajar la confianza en ti. La lealtad más importante es hacia ti mismo.
Es mucho más fácil de lo que piensas, y definitivamente mucho más sencillo que intentar cambiar al otro.
Sal de los sentimientos de posesión. Desapégate de toda idea de posesión hacia personas, cosas o circunstancias.
Si deseas transitar a la cuarta y quinta dimensión, lo primero en lo que debes trabajar es en anular este principio de posesión.
Cuando te amas a ti mismo resulta fácil tomar decisiones basadas en tu propio beneficio.
Puedes decirle a la otra persona: “Haz de tu vida lo que quieras. Respeto tu libre albedrío. Por lo tanto, decide hacer lo que más deseas, pero no permitiré que me humilles”. Permite la expresión del libre albedrío del otro sin juzgar.
No pretendas cambiar al otro, cambia tu. No permitas que se te humille, se te someta, ni se te fuerce a vivir situación alguna que denigre tu amor propio y tu confianza en mí mismo”. Así te reconstruyes y sigues adelante.
Para llegar ahí debes trabajar en estos adversarios: los miedos a no ser capaz de resolver los problemas, a ser herido, al abuso, al amor, a perder seguridad.
La salida de estos procesos tan desfavorables incluye, además de corregirte y respetarte a ti mismo, el no permitir jamás una relación con los demás basada en la humillación y el sometimiento.
Hay días en que, al despertar, sientes que nada está bien. Es un sentimiento irracional que no puede quedarse anclado ni en tu mente ni en tu corazón.
Seguro hay problemas, todos los tenemos, pero hay muchas cosas que están bien y esas son las que debemos destacar.
Es el momento de pensar en Dios y en su poder sobre ti y todas las cosas, de tomar conciencia de tu respiración y de propiciar emociones de bienestar que te hagan generar actitudes de resolución y construcción. Tú eres lo que piensas, eres el reflejo de la actitid con la que te enfrentas a la vida, por eso es necesario que estés bien atento a la calidad de tu diálogo interior.
Evita que las dificultades que experimentas se apoderen de ti y te hagan olvidar de todas las capacidades y habilidades que tienes, de la ayuda de las personas que te aman y sobre todo no olvides la ayuda de Dios.
Te proponemos tres ideas para lograrlo:
1. Pronuncia con confianza alguna de esas frases de ánimo que te ayudan a creer que saldrás adelante. Cada uno tiene sus propias palabras que activan el optimismo en el corazón…»Yo soy poderoso», «Yo Soy capaz» Yo Soy uno con el Todo»
2. Reconoce dos fortalezas tuyas. Esas que muchos te han comentado y que tú sabes son reales. Da gracias por ellas y experimenta que son herramientas que te ayudarán a superar las dificultades que tienes.
3. Recuerda un momento de victoria y de triunfo y trata de conectarte con las emociones que en ese momento tuviste. Una sonrisa debe automáticamente llegar a tu rostro al tener esos bellos recuerdos. Es el momento de iniciar el día con la mejor actitud y desde las mejores emociones.
Ánimo, tú puedes! No te rindas. Busca motivos para continuar.
Hoy, al igual que cada día, tienes la oportunidad de hacer las paces con tu interior.
Callar las distracciones que te alejan de tu centro es algo que nos ocurre a todos.
Sentir cada proceso de nuestra vida, como un aprendizaje, hace honrar cada uno de los pasos dados. Hace que todo cobre un sentido, poniendo un final, a todas las cuentas pendientes que te abre la vida.
Cada una de las situaciones que te tocan vivir, solo son los reflejos de aquello que aun no has atendido de ti mismo, de tu interior.
Abrazando cada una de esas heridas, podremos avanzar con la calma que tanto ansiamos.
Hoy, te invito a que abras tu corazón, te abras a tu instinto, sanando cada una de tus partes para que así, halles tu paz interna.
¿Quieres que te ayude a dar el paso y cambiar tu vida?
Abre tu corazón, escucha tu instinto y deja que te acompañe sanando tus procesos.
¿Terminó tu trabajo?. ¿Se acabó la relación?. ¿Ya no vives más en esa casa?. ¿Debes irte de viaje?. ¿La amistad se acabó?. Puedes pasar mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los porqués, en regresar la cinta y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos destinados a ir cerrando capítulos.
A pasar la hoja. A terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que pasó, pasó. Y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. No.
¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!. Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, dar presentes, cambiar de casa. Romper papeles, tirar documentos, vender o regalar libros. Los cambios externos pueden simbolizar procesos internos de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó.
No esperes a que te devuelvan, no esperes a que te reconozcan, no esperes a que ”alguna vez se den cuenta de quién soy yo”. Suelta el resentimiento; al prender tu “televisor” personal para ver y volver a ver el asunto, lo único que consigues es dañarte mentalmente, envenenarte, amargarte.
La vida camina hacia adelante, nunca hacia atrás. Porque si andas por la vida dejando puertas abiertas, “por si acaso”, nunca podrás desprenderte ni vivir el hoy con satisfacción.
No pienses que despertar es hacer ‘click’ y cambiar de canal. De hecho es eso, pero hacer ese click tiene muchas consecuencias.
No creas que vas a escuchar ángeles, pajaritos y mariposas volando a tu alrededor. Nada de eso.
La verdad es que perderás amigos, no por nada malo en específico, te darás cuenta que ya no «vibran» en la misma frecuencia. Esto te pasará con familia, en el trabajo, en la universidad, a donde sea que vayas.
La distancia será inevitable, no vas a entender que te pasa y buscaras los momentos de soledad para reflexionar y para pensar sobre tu nueva forma de ver todo.
Comenzaras a llevar más consciencia a tus actos, más vida, más frescura.
Te vas a entregar más al momento presente, te sentirás más conectado contigo y eso te hará darte cuenta de lo errores que has venido cometiendo. Investigando tu parte íntima, tu interior, te darás cuenta que tal vez sientes envidia y no lo imaginabas, tal vez sientes mucho enojo y no lo habías observado, tal vez tienes mucho resentimiento del pasado y sólo hasta ahora puedes verlo. Te darás cuenta que tú negaste tus aspectos negativos y ahora ellos tomaron el control, te darás cuenta que solo estuviste escondiendo bajo la alfombra algo que debes limpiar en ti.
La auto-observación es un proceso muy doloroso para la mente que sería incapaz de ofenderse así misma diciéndose envidiosa, odiosa, cobarde o desconfiada. Pero una vez que lo asumes, todo cambia. De hecho, nos reencarnamos por no reconocernos, por no despertar.
Es normal sentirse mal, triste o solo. Busca libros, videos, info nueva que te permita fortalecer esta fase de tu vida.
Después te comenzaras a sentir atraído a lugares y actividades que jamás habrías imaginado. Podrás conocer personas que jamás imaginaste conocer. Y todo eso te hará feliz.
Te darás cuenta como todo comienza a encajar, como todo está conectado. Crecerás y comenzarás a ser mejor persona para ti y para los demás.
El universo te contesta y tu existencia toma otro ritmo, otra fragancia. Entonces se acaban los momentos de pedir y llegan los momentos de agradecer. Ahí has trascendido.
YO , _____________(Di tu nombre), estoy agradecido por cada detalle en mi vida. Sé que todo lo que recibo de la Vida es un don gratuito, lo comprendo y lo acepto.
GRACIAS al lugar donde estoy aquí y ahora, pues este lugar necesita de mí, y yo de él.
GRACIAS a todos los órganos de mi cuerpo, que funcionan en plena armonía y perfección.
GRACIAS por mi Salud Perfecta.
GRACIAS a la casa donde habito, que me sirve de refugio y descanso.
GRACIAS a las oportunidades de progreso, empleo y proyectos, logros, éxitos y evolución que se abren delante de mí diariamente.
GRACIAS a cada pago recibido, porque de esa manera honro mi nombre, honro mis compromisos y mi dinero se multiplica.
GRACIAS a todo aquello que compro, porque es el fruto de mi esfuerzo, perseverancia, dedicación y mi merecimiento.
GRACIAS a todas las personas que se cruzan en mi camino.
GRACIAS a las personas que aparentemente me hacen «mal», porque me ayudaron a formar el coraje para seguir adelante, y gracias a los que me hicieron bien, porque así me hicieron sentir amado.
GRACIAS a todas las oportunidades de éxito financiero y personal que recibo, identifico y acepto.
GRACIAS a mí mismo que he encontrado la gratitud en todas las personas, cosas y hechos.
GRACIAS al Universo entero, que conspira a favor de cada uno de mis pensamientos, por eso escojo con mucho cuidado lo que pienso, hablo o deseo.
GRACIAS al creador Maravilloso que existe dentro de mí, soy parte de su divinidad, por eso irradio luz, amor y paz en donde quiera que yo esté…
Lleno mi corazón, mi cuerpo, mi mente, mi consciencia y todo mi ser con esta Gratitud.
«Dicen que tienes suerte, pero no saben que tu rutina es trabajar y trabajar».
«Dicen que fue obra del destino, pero no saben las veces que lo intestaste hasta lograrlo».
«Dicen que no todos tiene la mentalidad como la tuya, pero no saben como temblaste antes de arriesgarse por un sueño».
Dicen que eres un triunfador nato, pero no saben cuantas veces fracasaste para lograrlo y mantenerte.
Dicen que eres una buena persona, pero no saben cuantas veces quisiste ser malo justificadamente y lograste mantenerte firme en lo que eres.
Dicen que eres alegre y buen anfitrión, pero no saben cuantas veces lloraste y ahora enseñas con tu ejemplo.
Dicen que tienes mucho, pero no saben el esfuerzo, la dedicación, los desvelos para lograrlo.
Dicen que eres fuerte y capaz, pero no saben cuanto has sufrido, cuantas veces has caido y te has levantado para mantenerte en ese lugar.
Dicen que eres inteligente, pero no saben cuanto has estudiado, los desvelos para aprender y ser lo que eres.
Dicen que lo que has logrado es fácil, pero no saben como has trabajado, como has estudiado, todo el tiempo de tu preparación.
Dicen que eres muy maduro, pero la saben toda la vida de experiencia, dolorosas y arriesgadas que has enfrentado.
Dicen que tienes lo que no mereces y lo quieren para ellos, pero no saben que toda la vida que has luchado para lograrlo y tenerlo.
Dicen que eres espiritual y lleno de luz, pero no saben la vida dolorosa que has vivido y que has escogido corregir tus errores y mantenerte cerca de Dios.
Dicen que eres de corazón bello y hermoso, pero no saben que has luchado de frente contra las adversidades de la vida y has decidido ser tu mismo y estar en paz y armonía.
Dicen que eres honesto y trabajador, pero no saben que das lo mejor y correcto de ti para que se te regrese lo mismo.
Dicen que eres buen líder, pero no saben que enseñas bien todo y buscas que tus compañeros sean mejores cada dia.
Dicen que siempre sales adelante y que nada te tumba, pero lo que no saben es que te has caído muchas veces y has logrado y decidido levantarte.
Dicen que todo lo tienes, pero no saben que lo has logrado con honestidad y trabajo.
Es posible que de ti hablan. Dicen la verdad de ti o como siempre mentiras. Pero tu sabes que no hablas de los demás. No tienes tiempo para eso.
En fin, ellos sólo hablan y siempre dicen. Eso no importa. La verdad la sabes tú y Dios. Acaso importa más?