No te deseo un regalo cualquiera, te deseo aquello que la mayoría no tiene, te deseo tiempo, para reír y divertirte, si lo usas adecuadamente podrás obtener de él lo que quieras.
Te deseo tiempo para tu quehacer y tu pensar, no sólo para ti mismo sino también para dedicárselo a los demás.
Te deseo tiempo no para apurarte y andar con prisas sino para que siempre estés contento.
Te deseo tiempo, no sólo para que transcurra, sino para que te quede: tiempo para asombrarte y tiempo para tener confianza, y no sólo para que lo veas en el reloj.
Te deseo tiempo para que toques las estrellas y tiempo para crecer, para madurar. Para ser tu.
Te deseo tiempo, para tener esperanza otra vez y para amar, no tiene sentido añorar.
Te deseo tiempo para que te encuentres contigo mismo, para vivir cada día, cada hora, cada minuto como un regalo.
También te deseo tiempo para perdonar y aceptar.
Te deseo de Corazón que tengas tiempo, tiempo para la Vida y para tu Vida.
La gratitud es como la paciencia, se tiene o no se tiene. La persona que es agradecida, lo será siempre y bajo cualquier circunstancia, aunque en momentos de dolor le cueste más demostrar esa actitud.
Sea cual sea la situación que estemos atravesando demos gracias a la vida por todas las oportunidades y lecciones:
Gracias por enseñarme a agradecer todo aquello que tengo que no se puede comprar con dinero.
Gracias por enseñarme a cuidar de mi y sentir mi vulnerabilidad.
Gracias por enseñarme a mirar la frustración que a veces me asalta y me paraliza y a la vez me sacude para volver a reinventarme y volver a comenzar de nuevo…
Gracias por quitarme poco a poco las máscaras que me fui poniendo hasta llegar un punto de no reconocerme…
Gracias por mostrarme esa sombra maravillosa a la que por muchos años le huí por miedo a confrontarla…
Gracias por enseñarme a bailar con mi luz y mi sombra…en la sombra y en la luz.
Gracias por mostrarme que al sanar, sana mi entorno.
Gracias por enseñarme a tener el valor de elegir ponerme límites.
Gracias por reencontrarme con mi YO COMPASIVO para desde ahí sentir mi vulnerabilidad y soltar lo que no me pertenece.
Gracias por mostrarme que cuando me conecto conmigo mismo me conecto con mis semejantes.
Gracias por enseñarme que justamente tengo a los padres a los que les debo primero la vida y mucho de lo que soy, además de reconocerlos como mis grandes maestros de vida…
Gracias por recordarme que SOY co-creador y administrador de los dones que me han sido entregados.
¿Y qué decir del amor?… GRACIAS vida porque a pesar de tantos caminos rocosos y confusos, me mostraste que existe el amor genuino. Gracias por mostrarme que detrás de una transición siempre hay una gran bendición.
Gracias por recordarme que el perdón es una llave universal.
¡Gracias Vida!. No te me vayas, que aún tengo muchos sueños que realizar, personas que conocer, lugares que visitar, labores que compartir, experiencias que trascender y tantas, tantas cosas que descubrir… Pero, eso sí VIDA, quiero aprender en amor, en paz, en armonía, en prosperidad, en gozo.
1. Sé honesto. 2. Tómate tu tiempo. 3. Vive en tu verdad 4. No manipules a nadie. 5. Si cometes un error, corrígelos. 6. Escucha a los demás. 7. Deja de ponerte a la defensiva 8. Conviértete en un guerrero con un espíritu de triunfo sobre el mal. 9. Ten la misma mente y corazón, usa ambos. 10. Ábrete al consejo de tus guías espirituales. 11. Vive dentro de tu cuerpo. 12. Sé crítico y ordenado. 13. Sigue tu propio consejo espiritual e intuición 14. Vive y deja vivir 15. Acepta lo que te pasa como es el caso. 16. Tómalo día a día. 17. Perdónate a ti mismo cuando no puedas hacer nada más. 18. Sé consciente y espontáneo al mismo tiempo. 19. Descubre la belleza y la perfección que ella sostiene. TODO 20. Permanecer abierto al cambio 21. Mantente abierto a la alegría. 22. Cree en ti mismo y en los demás, en sincronicidad. 23. Deja que la gratitud te llene y fluya hacia los demás. 24. Muestra a otros la misma paciencia que el universo te ha mostrado. 25. Sé flexible y tolerante; incluso contigo mismo 26. Conviértete en un bailarín de sombras, luz y oscuridad. 27. Cree en el universo. 28. Nunca te aproveches de los demás. 29. Tus dones no son menores o mejores que otros. 30. Abandonar la competencia y la conciencia de la inferioridad. 31. Cree en la abundancia. 32 Mantén tus ojos en aquellos que buscan tu consejo y les ofrecen bondad amorosa. 33. No juzgues a nadie. Deja que tu conciencia sea el juez. 34. Adaptarse a los cambios. 35. Defiende tu derecho a participar en un intercambio igualitario de energía entre tú y los que sirves. 36. Disfruta el Universo. 37. Disfruta a tus hijos y familia 38. Disfruta con amigos 39. Disfruta toda la vida 40. Trabaja hacia tus sueños 41. Lidera tu vida con dignidad 42. Recuerda. Todos somos únicos, sin excepción.
La gratitud en mi corazón me llena de amor y satisfacción. Expreso mi agradecimiento con alegría, sabiendo que cada muestra de gratitud tiene un poder creativo que me alinea con la abundancia desbordante del Universo.
Cuando doy gracias, afirmo mi bienestar y reconozco mis abundantes dones. También expreso mi agradecimiento por lo que aún no he recibido. Al hacerlo, me mantengo firme sobre un fundamento de fe. Declaro mi confianza en el proceso de la vida y en su desarrollo para mi mayor bien. Uso mi fe para cambiar mi perspectiva y también agradecer los desafíos de mi vida. Donde antes veía obstáculos y problemas, ahora encuentro oportunidades para volver a la gratitud, sabiendo que cada experiencia me ayuda a crecer.
Den gracias a Dios en todo, porque ésta es su voluntad para ustedes.
Somos alma, energía que piensa, inmaterial, eterna, Templo de Luz. El cuerpo es un traje asociado a un nombre, a una raza, a unas creencias. Sentimos el cuerpo pero es difícil verlo totalmente, a menudo nos hace conscientes de las diferencias con otros cuerpos.
Como almas, somos todos iguales. Cuando miramos otras personas, percibimos diferencias, pero somos una chispa de energía, proyectemos a Ser Feliz.
Todos damos por sentado que las cosas deberían ser siempre fáciles, sin embargo no es así. Y he ahí la gran diferencia: cuando te aplicas al máximo en lograr esas metas que surgieron en tu corazón como un gran proyecto de vida, te sorprendiste cada vez que que con amor lograste un éxito.
¿Por qué? Bueno, porque hiciste las cosas de una manera extraordinaria, luchaste con todo y por todo, nunca te rendiste y hoy obtienes la magia de la recompensa.
Puedes cosechar cosas y momentos extraordinarios! Y eso ocurre porque nada te fue regalado, pusiste buenas semillas, cuidaste esa siembra con paciencia, aún en momentos de tristeza, y debilidad. Hiciste la diferencia, ¡Jamás te rendiste!
Esa es la actitud de los triunfadores, de los ricos de espíritu, que en vez de lamentarse y rendirse, se levantan con más impulso y fuerza para despertar a la verdadera razón de la existencia en este plano.
Empodérate, se agradecido, vive con el ánimo de ser feliz y de lograr esas metas que surgieron de lo más íntimo de tu ser, ten alma de triunfador!
Muchas de las grandes hazañas son una escalada de desaciertos, hasta que se convierten en un triunfo contundente. Para quien tiene una mentalidad triunfadora, la palabra derrota en realidad no existe, lo que hay son situaciones en las que logra lo que se propuso y otras en las que tiene la posibilidad de aprender algo que no sabía.
Alcanzan los triunfos los que son capaces de proponerse una meta, luchar sin descanso por ella y trabajar una y otra vez sobre sus propias fallas y vacíos, para hacerse dignos del triunfo obtenido.
Tu marcas la diferencia. Haz cosas extraordinarias para vivir en lo extraordinario!
Cuando miras a otro ser humano y sientes un gran amor por él o cuando contemplas la belleza natural y algo dentro de ti responde profundamente a ella, cierra los ojos un momento y siente la esencia de ese amor o de esa belleza interna, inseparable de quien eres, de tu verdadera naturaleza.
La forma externa es un reflejo de quien eres, de tu verdadera naturaleza. La forma externa es un reflejo temporal de lo que, en esencia, eres por dentro. Por eso el amor y la belleza nunca pueden abandonarte, aunque todas las formas externas lo harán.
La salida no está en trabajar en la relación con los demás, cambiar al otro, o esperar que ahora se porte mejor para perdonarlo y volver a ser tan felices como antes. La verdadera salida consiste en trabajar en uno mismo.
No olvides que la relación más grande que vives es la que estableces contigo mismo. Si estás en paz, todo está en paz, independientemente de lo que los otros seres hagan en ejercicio de su libre albedrío.
La lealtad y fidelidad que de verdad importan son las que te tienes a ti mismo. No te preocupes en pedírselas al otro.
No debes solicitar al otro que te tenga confianza, sino trabajar la confianza en ti. La lealtad más importante es hacia ti mismo.
Es mucho más fácil de lo que piensas, y definitivamente mucho más sencillo que intentar cambiar al otro.
Sal de los sentimientos de posesión. Desapégate de toda idea de posesión hacia personas, cosas o circunstancias.
Si deseas transitar a la cuarta y quinta dimensión, lo primero en lo que debes trabajar es en anular este principio de posesión.
Cuando te amas a ti mismo resulta fácil tomar decisiones basadas en tu propio beneficio.
Puedes decirle a la otra persona: “Haz de tu vida lo que quieras. Respeto tu libre albedrío. Por lo tanto, decide hacer lo que más deseas, pero no permitiré que me humilles”. Permite la expresión del libre albedrío del otro sin juzgar.
No pretendas cambiar al otro, cambia tu. No permitas que se te humille, se te someta, ni se te fuerce a vivir situación alguna que denigre tu amor propio y tu confianza en mí mismo”. Así te reconstruyes y sigues adelante.
Para llegar ahí debes trabajar en estos adversarios: los miedos a no ser capaz de resolver los problemas, a ser herido, al abuso, al amor, a perder seguridad.
La salida de estos procesos tan desfavorables incluye, además de corregirte y respetarte a ti mismo, el no permitir jamás una relación con los demás basada en la humillación y el sometimiento.