
Hay algo en el mar que no necesita explicación, para brindarnos calma!
Podés mirarlo durante minutos, horas y la mente, de a poco se aquieta.
No es casual, el movimiento del mar es constante, rítmico, infinito, su sonido regula, ordena, suaviza, como si el cuerpo recordara un pulso antiguo.
Pero hay algo aún más sutil!
El color azul, profundo, abierto, sin límites, no solo se ve y se siente, sino que impacta en nuestra mente.
El azul es el color de lo infinito,
del cielo y el agua, de lo que no tiene borde! Y nosotros, somos en gran parte agua por eso no nos resulta ajeno, resonamos con él.
El azul contiene, expande sin abrumar y en esa expansión, la mente descansa.
Pero yo creo que hay algo más!
Una sensación difícil de explicar,
como si ese paisaje despertara una memoria antigua, lejana,
no mental, sino del alma.
Lo siento como un eco de otros orígenes! como si el agua y ese azul profundo, guardaran una frecuencia antigua, olvidada.
Simbólicamente, resuena
con civilizaciones como Lemuria o con la idea de procedencias estelares como las Pleyades!
Es una resonancia que se siente y quizás no importe tanto de dónde viene esa sensación
sino lo que despierta!
Porque cuando mirás el mar y algo dentro tuyo se aquieta
no solo estás viendo agua, estas recordando amplitud, tocando profundidad y experenciando una sensación maravillosa para todos tus sentidos. Escrito en Conciencia, Amor y Gratitud 🌊
OONA
