Si hay tristeza aquí, déjala ser. Si hay alegría aquí, déjala ser. Si hay insensibilidad aquí, déjala ser. Si hay incertidumbre aquí, déjala ser. Si hay un vacío indescriptible aquí, déjalo ser.
Considera la posibilidad de que no existe ningún error en esto. No hay pensamiento ni sentimiento no querido. Nada que se aparece en el momento está “en contra tuyo”.
Sé lo que eres, Sé el vasto Campo, el Espacio ilimitado, En el que todos los pensamientos y sentimientos vienen y van, Sin esfuerzo, de manera natural.
Deja de intentar estar “allá”, Deja de intentar “sentirte mejor”, Deja de apresurarte hacia el FUTURO. Inclínate ante el PRESENTE, exactamente como es. Conoce su sacralidad, siente su calidez.
Tal vez no te sientas “mejor” inmediatamente, Pero te sentirás vivo/a, enraizado/a.
Tal vez no llegues ‘allí’, Pero te enamorarás del AQUÍ, Que es todo lo que hay.
Existe un viejo refrán que afirma, “la verdad siempre saldrá a la luz” … y aunque esto encierra una gran verdad, también es cierto que no hay luz sin oscuridad. Entender esto es especialmente importante cuando de conocer la naturaleza de las personas se trata.
La luz es capaz de mostrar detalles que no podemos ver en la oscuridad, cuando todo va bien, cuando todo es ideal, es cuando las personas te muestran su aprecio, te ofrecen su amistad y llegas a conocer su lado bueno.
No obstante, solo la oscuridad es capaz de rebelar la verdadera naturaleza de las personas, es por eso por lo que sería ingenuo de parte nuestra, esperar que todas las personas que han estado con nosotros en las buenas se queden en las malas, pues cuando las nubes grises llegan, la primera en abandonarte será tu propia sombra.
Es en los malos momentos donde conocerás el lado más oscuro de las personas que te rodean, ese que jamás podrás ver bajo la luz, y es bajo la oscuridad que podrás saber quién tiene su luz propia y no es solo un reflejo, porque cuando todo se oscurezca podrás ver a las personas que realmente tienen su propia luz, y no solo reflejan la tuya o la de otras personas, porque cuando todo se oscurece no habrá luz para reflejar, y solo brillarán aquellos que tienen su propia luz.
Bajo la oscuridad de la tristeza podrás ver quién realmente tiene empatía, te comprende y te ofrece un abrazo.
Bajo la oscuridad de los problemas, podrás ver quien te ayuda a resolverlos, a encontrar una salida o simplemente a hacerles frente.
Bajo la oscuridad del luto, podrás ver a quién le duele tu dolor, te acompaña y hasta llora contigo.
Bajo la oscuridad de la enfermedad, sabrás quien realmente se interesa por ti, y quizás hasta te ayude a sanar.
Bajo la oscuridad de tus miedos, podrás ver quien realmente esta ahí y te ayuda a hacer fuerte, a enfrentarlos y hasta luchará a tu lado para que logres vencerlos.
Bajo la oscuridad de tu pasado, sabrás quien realmente te comprende, no te juzgue o se pone en tus zapatos y camina contigo.
Si, es verdad, bajo la luz surgen los detalles, pero en la oscuridad… surge la realidad más oculta de las personas.
Por eso, ¡NO tengas miedo a la oscuridad! pues solo el que es capaz de cruzarla, será capaz de encontrar su propia luz. NO culpes a la oscuridad por mostrarte lo que realmente tienen en su corazón las personas, por el contrario, dale las gracias, porque solo a través de ella, lograste saberlo y podrás decidir si quieres o no a esa persona en tu vida.
Nunca olvides, “bajo la luz, surgen los detalles, pero en la oscuridad se conoce la naturaleza de las personas”.
A veces nos embargan sentimientos de angustia o infelicidad. Nuestra mente se siente perturbada, llena de confusión, incapaz para tomar decisiones precisas.
Pensar una y otra vez sobre una acción desafortunada no es una forma correcta de usar el tiempo.
Arrepentirse es bueno si se reconoce como el medio de llevar a cabo una transformación personal. Sin embargo, esta transformación del ser debería suceder en el momento en que hay comprensión y reconciliación, aplicando rápidamente la justicia hacia uno mismo.
Después, es importante decidir que no se hará eso y que sí se hará esto otro. El poder de esta decisión debería ofrecer la experiencia de la felicidad del logro para el futuro.
La práctica de pasar el tiempo pensando sobre las debilidades de los demás nos hace descender a las esferas de influencia de los demás. De esta forma, uno se deja influir por la carga de pensamientos, en vez de ser el que influye sobre los mismos.
Para acabar con la costumbre de habitar en el vacío de las debilidades de los demás hay que pensar sobre las propias virtudes, valores y fortaleza así como en lo que falta en la propia esfera de influencia. ¿Qué virtud personifiqué hoy? ¿Qué fortaleza debería haber experimentado, sobre la que trabajaré mañana? ¿Qué valor demostré? ¿Qué necesita desarrollarse aún?
El poder de controlar los pensamientos comienza con:
1) El compromiso con la creencia de que uno tiene una habilidad innata para cambiar los pensamientos inútiles en pensamientos valiosos, y
2) Hacerse responsable de los pensamientos, que son las semillas de los sentimientos, las palabras y las acciones.
La práctica de desarrollar el poder de controlar consiste en examinar y cambiar concienzudamente la calidad y la dirección de los pensamientos.
Que el amor se siente, no se elige!. Que Dios habita en mi corazón y no afuera. Que el amor todo lo sana, todo lo cura, y que es el camino a la Divinidad. Que yo creo mi caos y también lo disuelvo.
Que en las plantas y los animales hay medicina, sanación y sabiduría cósmica. Que cerrar la mente, vivir en dogmas, es cerrarse al aprendizaje y cerrar la consciencia. Que se aprende más escuchando que hablando.
Que el respeto y la educación abren más puertas que el dinero. Que una sonrisa te hace más atractivo que cualquier prenda de vestir. Que la actitud nos define, nos acerca o nos aleja de los demás. Que la sutileza en trato, hablanda Corazones Duros.
Que debes estar dispuesto a Dar, si quieres recibir. Que el amor no todo lo soporta y la dignidad e individualidad no se negocian. Que debemos saber reconocer y dar espacio a nuestras emociones, aceptarlas y después, saberlas gestionar.
Que Somos altamente imperfectos, y que ésta forma parte de nuestra divinidad. Que la vida se nos va en segundo. Que hay que andar ligeros de equipaje y en paz consigo mismo y los demás. ✨
«El desapego es el acto más doloroso y a la vez, más elevado del amor incondicional».
El desapego duele, duele mucho, duele porque hay que soltar lo que amas, o eso creemos y hay que dejarlo ir…
Ese dolor es mental; no es dolor, es sufrimiento…
Lo que nos hace sufrir es el miedo alimentado por el ego por la creencia arraigada de la posible pérdida, de una posesión que no existe, que no es real…
Ya que no podemos poseer a alguien que no es nuestro, que nunca lo fue y que nunca lo será…
No nos pertenecen nuestros padres, ni nuestros amigos, ni nuestra pareja, ni siquiera nos pertenecen nuestros hijos…
Son seres libres e independientes, con su propio camino por recorrer, al igual que nosotros…
Por eso no hay que subyugar la felicidad de unos hacía los otros.
Si no eres feliz tú solo, no lo serás con nadie.
El apego es el controlador de todos los tiempos, el que te ancla en un presente ausente…
Sin embargo, el desapego te mantiene en el aquí y el ahora…
Es soltar al otro, sabiendo, que pase lo que pase, vas a estar bien… Y sí, puede que eso «nos duela mucho»… Porque hasta ahora solo nos enseñaron que éramos alguien si teníamos posesiones, de todo tipo…
Pensando que algunos Seres Humanos, los podemos poseer o controlar!!
Olvidando que ellos también tienen pensamiento y necesidades para amarse!!
Por eso creo con firmeza que la independencia afectiva, es el mayor regalo que puedes hacerte, a ti y a tus seres amados…
Y cuando lo logras, entonces y sólo entonces, puedes gritar al Universo, que por fin has alcanzado la verdadera y plena libertad.
«Una vez que empiezas a avanzar hacía el desapego, ya no existe camino de retorno…»
El Desapego es el acto de desprenderme de las cosas con agradecimiento para recibir algo mejor y eso, genera abundancia.🌟
Desconectar no es ignorar la realidad, es prepararte mejor para afrontarla. No es rechazo a conocer lo que ocurre allá afuera. Es encontrar una manera saludable de afrontar lo que ocurre dentro de ti.
Últimamente es necesario desconectarnos con frecuencia, para entrar en un lugar dentro de nosotros mismos donde podamos vernos y reencontrarnos otra vez.
Toma un tiempo. Para guardar silencio. Para volver a respirar.
Apagar un momento el mundo virtual, que también nos gusta y nos permite abrazar con palabras a personas que están muy lejos físicamente, y concentrarnos en el mundo que nuestros ojos puedan ver y nuestras manos tocar.
Sentirnos con nosotros mismos. Hacer cosas sencillas, simples.
Limpiar, escribir, lavar, bailar, cantar, cocinar, salir de compras.
Conversar mirando al rostro de quien nos acompaña.
Reir escuchando la risa de quien esté a nuestro lado.
Caminar sintiendo nuestros pies y realmente apreciando la vida de colores y aromas que se muestran frente a nosotros.
Nos sentiremos más estables, más equilibrados, más nosotros mismos.
Sentirnos en mayor contacto con la realidad, ya no desde el miedo o la preocupación que nos toca el corazón estos días complicados y de retos constantes, sino desde la simpleza del amor que está aquí, tan cerca que a veces lo olvidamos.
Y como consecuencia tener mayor fortaleza para salir allá afuera y no perdernos, tener mayor paciencia y empatía hacia los demás.
De vez en cuando es bueno desconectarse para hacer una mejor conexión con nosotros mismos.
“…Conecta con tus manos, con tus pies, con tu respiración..con tu corazón…con tu alma…con el amor que eres y que tal vez por un instante estás olvidando…”
Es esencial des-identificarnos de nuestros roles para permanecer en un estado de positividad y auto-respeto. Desprenderme de la conciencia de mi rol no quiere decir desprenderme de mi responsabilidad, sino cumplirla más efectiva y positivamente.
Al soltar tu identificación, también puedes llevar a cabo transiciones fáciles y armoniosas entre los diferentes roles que interpretas al no identificarme en exceso con ninguno de ellos.
Al des-identificarte de tus roles y etiquetas estas más libre para crear un espacio que permita que emerjan tus cualidades internas. Así encontrarás las cualidades apropiadas y fortalezas necesarias para los diferentes roles que necesitas interpretar.
Así que, ¿cuál es tu verdadera identidad? Tu verdadero ser es intangible e invisible y es el que interpreta y da vida a todos esos roles, pero diferente a los mismos. Los roles son tu creación.
Necesitamos distanciarnos en nuestra mente por unos momentos de todos los roles y actividad y crear pensamientos puros y positivos que nos permitan conectar con nuestra verdadera esencia.
Los pensamientos puros y concentrados son la llave que nos abre la puerta de la experiencia de mi identidad verdadera. Sólo necesitas crear estos pensamientos, enfocarte y concentrarte en ellos, y la llave hará su función.
Soy luz. Soy paz. Soy un ser de luz y de paz. Soy un alma, un ser espiritual. Este cuerpo físico es mi instrumento, mi vehículo. Mi esencia es paz… es amor… es armonía… es silencio. Experimentemos estabilizando por unos momentos nuestra mente en estos pensamientos.
Del libro «Cuentos para crecer y curar» de Michel Dufour
«En el fondo de un viejo estanque vivía un grupo de larvas que no comprendían por qué cuando alguna de ellas ascendía por los largos tallos de lirio hasta la superficie del agua, nunca más volvía a descender donde ellas estaban.
Se prometieron una a otra que la próxima de ellas que subiera hasta la superficie, volvería para decirles a las demás lo que le había ocurrido.
Poco después, una de dichas larvas sintió un deseo irresistible de ascender hasta la superficie.
Comenzó a caminar hacia arriba por uno de los finos tallos verticales y cuando finalmente estuvo fuera se puso a descansar sobre una hoja de lirio. Entonces experimentó una transformación magnifica que la convirtió en una hermosa libélula con unas alas bellísimas.
Trató de cumplir su promesa, pero fue en vano.
Volando de un extremo al otro de la charca podía ver a sus amigas sobre el fondo.
Entonces comprendió que incluso si ellas a su vez hubieran podido verla, nunca habrían reconocido en esta criatura radiante a una de sus compañeras.
El hecho de que después de esa transformación que llamamos muerte, no podamos ver a nuestros amigos o familiares, ni comunicarnos con ellos, no significa que hayan dejado de existir…
No están aquí, se fueron a otro lugar para cuidarnos desde allí con una vista diferente.
Hay un llamado interno para que sueltes lo que te impide avanzar evolutivamente, para que abandones las distracciones y el apego.
Hay un llamado interno para que encuentres momentos de calma, de silencio, de soledad. Cuanto más silenciosos nos volvemos en nuestro exterior, más nos podemos escuchar a nosotros, cuanto más atención prestamos en vivir en nuestra soledad, más crecerá la capacidad de poder escuchar nuestro interior, a esa voz sabia que todos llevamos dentro.
La vida solo puede entenderse cuando miramos todo desde el interior de nosotros; la ilusión está fuera y la realidad de quienes somos y de lo que sustenta esa ilusión está dentro. En soledad, recuerda vvir el día a día, hacerte hacia adelante en el presente, sin que te atormente el pasado y sin que pueda afectarte el futuro.
Hay un llamado interno para que dejes ir con todas esas compañías que ahora sientes que no te aportan nada, que solo te mantuvieron unido al mundo de las ilusiones y los deseos.
Hay un llamado interno para alejarte del agobio psíquico de la ciudades y acercarte a la naturaleza, porque es ella la que te da la oportunidad de estar en comunión con tu Ser.
Hay un llamado interno para tratar a los animales y plantas como a tus hermanos y aprender lo que ellos tienen para enseñarte.
Hay un llamado interno que te empuja a encontrar y volver a tu origen. Sólo escucha, en soledad.
En tiempos de oscuridad también tenemos que tomar decisiones y eso puede llegar a ser muy complicado.
A continuación, te mostramos las diferentes etapas que se deben seguir en el proceso de discernimiento, para tomar una decisión consciente:
Etapa 1: Reconocer la necesidad de tomar una decisión
Antes de comenzar el proceso de discernimiento, es importante reconocer la necesidad de tomar una decisión. Esto puede ser una situación en la que se deba elegir entre dos opciones que parecen ser igualmente atractivas, o una situación en la que se tenga una preferencia, pero se desee evaluarla cuidadosamente antes de tomar una decisión final.
Etapa 2: Evaluar las opciones
Una vez que se ha reconocido la necesidad de tomar una decisión, el siguiente paso es evaluar cuidadosamente las opciones disponibles. Esto incluye considerar los pros y los contras de cada opción, así como cualquier otra información relevante que pueda ayudar a tomar una decisión informada.
Etapa 3: Consultar a expertos y guías
Además de evaluar las opciones de forma independiente, es importante consultar a expertos y guías para obtener una perspectiva adicional y una comprensión más profunda de la situación. Esto puede incluir hablar con amigos, familiares, líderes religiosos, consejeros o profesionales.
Etapa 4: Reflexionar
Una vez que se han evaluado las opciones y se ha obtenido la perspectiva de expertos y guías, es importante tomarse un tiempo para reflexionar antes de tomar una decisión final. Esto puede incluir una meditación o contemplación, y es una oportunidad para conectarse con el propio yo interior y escuchar la voz de la sabiduría interna.
Tu Ser Superior te hablará por los deseos de tu corazón. Tienes que confiar en ti y en tu intuición. Él también habla por las circunstancias, mantente atento a ellas antes de tomar decisiones. Las señales realmente están por todas partes, solo tienes que estar atento.
Etapa 5: Tomar una decisión
Después de evaluar cuidadosamente las opciones, consultar a expertos y guías y reflexionar, es hora de tomar una decisión. La decisión final deberá ser informada, consciente y en línea con los propios valores y creencias.
El discernimiento es un proceso relevante para tomar decisiones , teniendo en cuenta nuestros valores, principios y objetivos, y considerando también la opinión de otras personas. Es una habilidad valiosa que nos ayuda a tomar decisiones importantes de manera reflexiva y acertada.