Tus pensamientos tienen mucho que ver con tu prosperidad y, a veces, la manera de acabar con un patrón es gastando dinero. Ha habido veces en las que todo andaba mal y decidí salir y comprarme un traje caro, en plena caída en barrena. Fue tal el efecto de subirme la moral que causó en mí el hecho de ponerme ese traje, que toda mi mente se elevó. Lo siguiente que ocurrió fue que el dinero volvió a fluir.
Es cuestión de bombear, de sacar el jugo. Tienes que soltar algo de ti mismo porque padeces estancamiento mental. Ese es el secreto de prosperidad.
Como he mencionado, la razón de que la prosperidad no fluya a la vida de las personas es que han dejado de dar. No importa cuánta agua haya en la tubería. Tal vez tengas solo un chorrito, pero si no hay nada que la detenga, puedes conseguir que el agua fluya.
Por eso bombear es tan valioso. Por eso una mujer puede salir a comprarse un vestido nuevo. A veces puede también comprarse una joya cara. El efecto de subirle la moral que le producirá y el hecho de poner el dinero en movimiento harán que la provisión arranque de nuevo.
Debes comprender cómo trabajar con las leyes de la abundancia. No solo las activas por medio de la oración y el pensamiento correcto; también lo haces al percatarte de que la ley del estancamiento no es buena para tu vida cuando se trata de tu provisión.
Del libro Atrae Abundancia, por Elizabeth Clare Prophet & Mark L. Prophet)
Hay una fuerza invisible que escucha lo que no dices y te entrega lo que en secreto crees merecer. No importa cuánto reces con los labios si por dentro repites que no es posible, que no puedes, que no es para ti. El universo no responde a tus palabras: responde a tu vibración.
Cada pensamiento es una orden. Cada emoción sostenida, una semilla sembrada en el campo fértil de la vida. Y tú, sin saberlo, has creado más de lo que imaginas… incluso lo que más temes. Porque donde pones tu atención, pones tu energía. Y donde pones tu energía, das vida.
No estás aquí para sufrir ni para arrastrarte buscando limosnas del destino. Estás aquí para recordar que fuiste hecho a imagen de un poder creador, y que ese poder no está lejos, ni en el cielo, ni en templos sagrados. Vive en ti. Habla a través de ese susurro que te dice que hay algo más, que puedes más, que eres más.
Cuando dices “Yo Soy”, no estás hablando de ti como persona, sino de esa chispa eterna que te habita. Cada vez que declaras «Yo Soy pobre», «Yo Soy débil», “Yo Soy un fracaso”, le estás dando forma a una realidad que terminará obedeciéndote. No porque la vida sea cruel, sino porque es fiel. Fiel a tu palabra, a tu creencia, a tu tono interno.
La buena noticia es que puedes elegir de nuevo. Puedes declarar “Yo Soy luz”, “Yo Soy abundancia”, “Yo Soy salud”, no como un juego de palabras, sino como un acto de fe interior. El cambio empieza en silencio, cuando dejas de rogar y comienzas a asumir.
La mente no fue hecha para adorar el drama, ni para repetir tragedias disfrazadas de verdades. Fue hecha para crear belleza, ordenar el caos y dirigir la energía hacia lo que eleva. Pero nadie nos enseña esto, porque es más fácil manipular a quien ha olvidado que tiene el poder de transformar.
No se trata de negar la realidad, sino de reconocer que tienes el derecho de diseñar otra. Cada vez que eliges la gratitud en lugar de la queja, la calma en lugar del juicio, el perdón en lugar de la culpa, estás entrenando tu alma a volver a casa. A recordar lo que siempre fue tuyo.
No eres un accidente. Eres una intención consciente del universo. Y hasta el día en que decidas asumirlo, la vida te seguirá repitiendo la misma lección, con diferentes disfraces.
Comparte esto con quien aún no ha recordado que tiene permiso para cambiar su mundo, desde adentro.
La física cuántica lo dejó claro: todo es energía. Y tú, como ser vibracional, estás emitiendo frecuencias constantemente. Esas frecuencias se transforman en tu realidad, y lo que sientes… es lo que atraes.
Tus pensamientos No son inocentes. Cada pensamiento lanza una señal al universo que regresa multiplicada. Si te vives en la preocupación, el miedo o la rabia, estás creando un eco que tarde o temprano vuelve. La mente es un imán: cuídala.
Las personas que te rodean Hay quienes iluminan… y quienes apagan. Tus relaciones pueden elevarte o hundirte sin que lo notes. La energía se contagia más rápido que un virus. ¿A quién estás permitiendo entrar en tu frecuencia?
La música que consumes No es solo entretenimiento. Cada letra, cada ritmo, habla directo con tu subconsciente. Si escuchas drama, tristeza y traición… ¿de qué crees que se está alimentando tu vibración?
Lo que ves Tu cerebro no distingue ficción de realidad. Cada serie cargada de dolor, cada noticia negativa, activa tu química interna. Estás programando tu cuerpo para sufrir, sin querer.
El ambiente donde vives El caos externo refleja el interno. Espacios desordenados y sucios bajan tu frecuencia sin que lo notes. Cuando limpias tu entorno, limpias tu campo energético también.
Tus palabras Lo que dices moldea tu vibración. Quejarte, criticar o vivir en modo víctima es como ponerle un filtro gris a tu vida. Tu voz tiene poder: úsala para elevar, no para drenar.
La gratitud Es la frecuencia maestra. Agradecer no cambia lo que pasó, pero transforma tu relación con ello. Y eso lo cambia todo. Cada una de estas cosas es como un código secreto que reprograma tu energía. Lo sepas o no… ya está funcionando.
1.- SE SANO: Limpia tu cuerpo; aliméntate noblemente; bebe mucha agua; respira hondo y profundamente aire puro, evita los venenos; la enfermedad no te tocará.
2.- SE ELEVADO: Piensa siempre alto; no maldigas; ; no contamines ni permitas que te contaminen; la maldad no te tocará.
3.- SE FUERTE: No temas a nada ni a nadie; tu único enemigo eres tu mismo; aleja el pesimismo y la tristeza; no estás solo, ni eres débil; huye de la falsa modestia y la vanidad; la falsa modestia sustrae fuerzas y la vanidad ciega; la debilidad no te tocará.
4.- SE BONDADOSO: Haz todo el bien que puedas sin sentimentalismos; crea energías haciendo el bien a todos; cuídalas sin entregarte; la ingratitud no te tocará.
5.- SE SUPERIOR: Ama a todo y a todos; no odies a nada ni a nadie; todo lo que engendra engendra su igual; el odio engendra el odio y el amor engendra el amor, lo que des te darán; el odio no te tocará.
6.- SE SABIO: Busca dentro de ti mismo a tu propio maestro; lo encontrarás; él tratará a todos tus problemas; el error no te tocará.
7.- SE DISCRETO: Protégete; guarda absoluto secreto; a nadie hables de lo que tu maestro te haya enseñado; tu tesoro es sólo tuyo; el secreto crea; la traición no te tocará.
Nadie falta, nadie sobra. Cada ser que cruza en tu camino y trae consigo un mensaje, una enseñanza.
Un aprendizaje…
Cada ser que se va de tu vida, cumplió su ciclo, y es perfecto, tal y como es. Agradece por lo que es… Por lo que fue, lo que será… Por lo que viene, por lo que se va. Todo es perfecto!!!
Aceptar, te permite fluir, libera a los otros y lo más importante, te hace absolutamente libre.
Fluye, suelta, crece… y sigue caminando.
Queda tanto camino por recorrer, no importa si ese camino consta de unos días, unos años, una vida o muchas más…
Vamos!!!
Te veo en el camino o te espero más allá. ¡Que más da!
El alma no se equivoca, será en esta; o en la que vendrá Seguimos caminando, sin ayer, sin mañana, dejando huella, abriendo el alma.
Con la toma de consciencia aprendí a buscar dentro de mi todo aquello que me molesta fuera, ya que lo que me muestra el exterior es un reflejo de mi mundo interno.
Aprendí a aceptar a los demás tal y como son y no querer cambiarlos, entendí que el cambio soy yo, que si quiero ver el cambio fuera, debo cambiar yo.
Aprendí a hacerme cargo de mis emociones y de las cosas que me suceden y no responsabilizar a nadie más. Yo soy la única que piensa en mi mente y siente en mi corazón, nadie es responsable de lo que a mi me pasa, porque yo elijo siempre, consciente o no.
Con la toma de consciencia aprendí a dejar libres a las personas que quiero, sin culpas y chantajes, comprendí que la culpa y el chantaje dañan el alma de quienes amamos, los destruimos y yo los amo, los dejo en libertad, porque el amor te hace libre, y ahora elijo compartir con ellos desde el amor y la libertad.
Aprendí a no esperar nada a cambio de nadie, el amor no se presta, el amor se da, también aprendí a no sacrificarme por nadie, el sacrificio siempre espera algo a cambio, siempre espera recompensa y luego se decepciona, el sacrificio no es amor.
Con la toma de consciencia aprendí que no tengo poder sobre nadie, solo sobre mi misma y entendí que querer cambiar a otros es un acto de absoluta ignorancia, egoísmo y un sentimiento dictatorial; por lo tanto, los acepto como son, con defectos y virtudes.
Aprendí que mi verdadero poder es «la decisión», que en mi hay una absoluta libertad interior, que soy libre para decidir con quienes quiero estar y con quiénes no, que la vida es un disfrute y no un padecimiento y que desde mi libre albedrío puedo decidir.
Aprendí amarme y respetarme tanto, que a mi vida llegan personas que me aman tanto como yo me amo a mi misma. Aprendí que mi guía interior son mis sensaciones de agrado y desagrado, ese alerta que te dice: salte de aquí.
Con la toma de consciencia aprendí a ser autentica, a ser fiel a mi sentir, a liberarme de etiquetas. No me interesa caer bien, ni falsearme, soy respetuosa con los demás pero no me vendo.
Aprendí a no ser invasiva y respetar los tiempos de los demás. No todos van a mi ritmo y no todos caminan a mi lado.
Aprendí a retirarse a tiempo de los lugares donde no soy bienvenida porque comprendo que no tengo porque caerle bien a todos, aprendí que las almas nos unimos por vibraciones y cuando no son a fin se pueden separar y hacer cada una su vida, no hay que soportar, ni dejar que nos soporten.retirarme a tiempo de los lugares donde no soy bienvenida porque comprendo que no tengo porque caerle bien a todos, aprendí que las almas nos unimos por vibraciones y cuando no son a fin se pueden separar y hacer cada una su vida, no hay que soportar, ni dejar que nos soporten.
Aprendí a quererme a valorar mi espacio vital, a cuidar mi energía, si algo o alguien no es a fin a mi energía, sé que puedo retirarme, que puedo salirme de situaciones que no me aportan crecimiento o bienestar, si no me retiro a tiempo mi cuerpo me lo demandará más tarde.
Aprendí a salirse rápidamente de las tristezas, peleas y enojos, ya no me quedo acampando allí, elijo cambiar el curso de mis emociones, haciendo cosas que me gustan o viendo personas que me estimulen. Los enojos que antes me duraba meses hoy me duran un día u horas.
Aprendí a buscar las causas emocionales de mis enfermedades, a escuchar a mi cuerpo y tomar cartas en el asunto, cambiando de percepción, transformando mi vida si es necesario, así eso implique salir de mi zona de confort.
Con la toma de consciencia aprendí a escucharme y a respetar mi voz interior, ese guía que sabe lo que más me conviene para mi crecimiento, antes me dejaba aturdir con voces exteriores, ya no, solo mi guía interior sabe lo que es mejor para mí.
Lo que aprendí con la toma de consciencia es que puedo ser más intuitiva que racional. La razón calcula pero no sabe el corazón.
La toma de consciencia me enseñó a ser más intuitiva que racional. La toma de consciencia me enseño que la maga soy yo.
«Cuando tu luz aumenta, nuevas personas llegan a tu vida, tu vida profesional mejora, te sientes con más vitalidad y motivada (o), es decir se puede observar cuando las cosas empiezan a caminar en tu vida y esto está relacionado con un aumento de tu luz.
Cuando tu luz aumenta, personas de baja vibración empiezan alejarse solas.
Cuando tu luz aumenta, invitas a maestros y otros guías espirituales a ser parte de tu vida y todos ellos de alguna forma protegen tu camino en esta vida…
Cuando tu luz aumenta, las malas intenciones de alguna otras personas, difícilmente llegan a ti.
Cuando tu luz aumenta, inconscientemente invitas a las demás personas a tu alrededor a aumentar su luz también.
En tu corazón, sabes que cosas no aumentan tu luz, solo deja de hacer esas cosas y permite que tu luz empiece a expresarse en tu vida.
Mereces expresar tu divinidad en esta tierra y para eso, debes permitir que tu luz, crezca en ti»
Escucha con atención las palabras que salen de tu boca, y podrás escuchar a tu subconsciente…
Cuando uno está hablando, «cree» que sabe lo que dice.
Simplemente, no es así.
«Me falta…», «no puedo…», «quisiera…», «qué terrible…», «ojalá Dios quiera…», «si la suerte lo permite»…
Absolutamente todas las palabras tienen «un código oculto de resonancia», y antes de que esa palabra (energía con un código específico) se irradie al exterior, pasa por el corazón.
El corazón decodifica y amplifica esa «palabra» para que resuene con todo el «campo cuántico» que te rodea (con todo tu universo).
En otros términos… «Tus palabras salen del corazón».
Siempre estás hablando con el corazón.
Por lo tanto y de inmediato, ése «Universo/Dios» hace/forma/construye lo que le dices…
Cuando empieces a entrenar a tu cerebro para escuchar de manera consciente tus propias palabras, te empezarás a dar cuenta que todo lo que tienes o no tienes, es justamente por todo lo que dices.
El día que logres mantener la calma, frente a quien te provoque, cuando tu silencio sea la respuesta correcta, el día que logres interiormente mantenerte serena ante la tempestad, ante el ruido y las palabras necias, entonces habrás logrado el mayor de tus éxitos…
Dominarte a ti misma, ya no se trata de ganar ó perder, ser mejor ó peor, tener ó no tener la codiciada razón, ni siquiera se trata de triunfar sobre otros, se trata de que, finalmente has llegado a la cima de una montaña muy muy alta y es, conquistarte a ti, priorizarte y poner primero tu salud mental, tu inteligencia emocional…
En estos últimos meses del año te deseo paz, alegría, templanza y sobre todo mucho más amor, amor que no se encuentra en tiendas, amor que nadie puede darnos, te deseo amor incondicional a ti misma, porque nadie puede dar lo que no tiene…
Observa y mira a tu alrededor, ya no juzgues, solo observa la infelicidad, la falta de autoestima, las cargas y los dolores que deben llevar los otros para vivir pendiente de vidas ajenas, para estar pendiente de la vida de los otros…
Mientras más te ames, menos te importará la basurita en el ojo ajeno, mientras más te ames te enfocarás en mejorarte a tí y sólo a ti…
Haz la prueba y verás como tanto y tantos dejan de importar…
Elevas tu vibración cuando sonríes a la vida, a cada día que amanece.
Elevas tu vibración cuando agradeces tu existencia, por lo que tienes, por tu salud perfecta, porque puedes respirar, mirar, caminar, hablar, escuchar y amar.
Elevas tu vibración cuando ayudas a tu prójimo sin esperar nada a cambio.
Elevas tu vibración cuando ofreces una sonrisa oportuna, das un abrazo sincero, una mano amiga, apoyo incondicional de manera desinteresada, solo pensando en el bienestar de a quienes ayudas.
Elevas tu vibración cuando ves la felicidad reflejada en los rostros de los demás y en tu propio rostro.
Elevas tu vibración cuando conectas con la naturaleza, la cuidas y transmites esa consciencia de luz con tu ejemplo hacia quienes te rodean.
Elevas tu vibración cuando cuidas tu cuerpo físico, ya que es el vehículo donde reside tu alma y te permite accionar, realizar las tareas asignadas y cumplir con tus planes en este plano terrenal.
Elevas tu vibración cuando cuidas y amas a los animales; ellos son nuestros hermanitos menores, grandes maestros de lo que es la honestidad auténtica, la lealtad, la pureza, la autenticidad, la gratitud y el amor incondicional, además de excelsos sanadores.
Elevas tu vibración cuando dedicas un espacio de tu valioso tiempo a tu crecimiento personal y espiritual
Elevas tu vibración cuando te sientes feliz con tu presencia, por ser como eres, cuando te aceptas con tus virtudes y defectos, que al final forman parte de tu personalidad única.
Elevas tu vibración cuando evitas llenar tus vacíos emocionales con personas o cosas para sanar tus carencias afectivas, sabiendo que una vez que esos seres no estén en tu vida y no hayas sanado esas carencias, las mismas aumentarán exponencialmente hasta que se hagan insostenibles.
Elevas tu vibración cuando te alejas de personas que nunca fueron amistades sinceras, sabiendo que dicho vínculo afectivo debe ser de equilibrio y transparencia entre las partes, no de una sola de ellas.
Elevas tu vibración cuando apartas de tu lado a aquella alma que prometió amarte, pero que en el fondo te manipula con sus acciones, palabras hirientes e hipnotizantes y promesas incumplidas.
Elevas tu vibración cuando no permites que nadie te haga daño, ya que es una demostración de amor propio.
Elevas tu vibración cuando te alejas de quienes esconden su auténtica personalidad ante ti, a través de una espiritualidad falsa para ocultar sus carencias existenciales.
Elevas tu vibración cuando te desprendes de esas almas que en tus momentos de dificultad se alejaron de ti, o ni siquiera preguntaron por tu ausencia.
Elevas tu vibración cuando despiertas y descubres que eres tú quien permite que otros afecten tu vibración.
Elevas tu vibración cuando decides dejar lo que te bloquea, te limita, te domina y corta tus alas.
Elevas tu vibración cuando aprendes a desapegarte; lo sientes en tu corazón, en tu alma y fluye sin esfuerzo.
Elevas tu vibración cuando estás en soledad y eres feliz sin la necesidad de tener a alguien a tu lado, sean tus familiares, amistades, una pareja.
Elevas tu vibración cuando cantas, bailas, ríes, cuando eres como deseas ser y no como los demás quieres que seas, y ves la libertad como algo primordial en tu vida.
Elevas tu vibración cuando descubres que la sabiduría no depende de leer más, de títulos, talleres, de creer en supuestos maestros o inclusive en tener más experiencia, sino en tu crecimiento interior, en ser humilde, bondadoso, amable, compasivo y amoroso con tus semejantes y principalmente contigo mismo.
Elevas tu vibración cuando meditas, miras hacia dentro y en el transitar por ese camino introspectivo, te reencuentras con ese Maestro Interno de elevada sabiduría que habita en tu corazón.
Elevas tu vibración cuando sientes que ya es el momento de cambiar y transformar tu vida para siempre.
Elevas tu vibración cuando te haces consciente que puedes crear tu propia realidad, transmutarla, realizar tus vuelos, y adentrarte en el universo infinito de una nueva realidad, más auténtica que en la vida que vives en la actualidad.
Elevas tu vibración cuando descubres que eres, que siempre has sido, y siempre serás “Amor Divino” en su esencia más pura y genuina.