
Elevas tu vibración cuando sonríes a la vida, a cada día que amanece.
Elevas tu vibración cuando agradeces tu existencia, por lo que tienes, por tu salud perfecta, porque puedes respirar, mirar, caminar, hablar, escuchar y amar.
Elevas tu vibración cuando ayudas a tu prójimo sin esperar nada a cambio.
Elevas tu vibración cuando ofreces una sonrisa oportuna, das un abrazo sincero, una mano amiga, apoyo incondicional de manera desinteresada, solo pensando en el bienestar de a quienes ayudas.
Elevas tu vibración cuando ves la felicidad reflejada en los rostros de los demás y en tu propio rostro.
Elevas tu vibración cuando conectas con la naturaleza, la cuidas y transmites esa consciencia de luz con tu ejemplo hacia quienes te rodean.
Elevas tu vibración cuando cuidas tu cuerpo físico, ya que es el vehículo donde reside tu alma y te permite accionar, realizar las tareas asignadas y cumplir con tus planes en este plano terrenal.
Elevas tu vibración cuando cuidas y amas a los animales; ellos son nuestros hermanitos menores, grandes maestros de lo que es la honestidad auténtica, la lealtad, la pureza, la autenticidad, la gratitud y el amor incondicional, además de excelsos sanadores.
Elevas tu vibración cuando dedicas un espacio de tu valioso tiempo a tu crecimiento personal y espiritual
Elevas tu vibración cuando te sientes feliz con tu presencia, por ser como eres, cuando te aceptas con tus virtudes y defectos, que al final forman parte de tu personalidad única.
Elevas tu vibración cuando evitas llenar tus vacíos emocionales con personas o cosas para sanar tus carencias afectivas, sabiendo que una vez que esos seres no estén en tu vida y no hayas sanado esas carencias, las mismas aumentarán exponencialmente hasta que se hagan insostenibles.
Elevas tu vibración cuando te alejas de personas que nunca fueron amistades sinceras, sabiendo que dicho vínculo afectivo debe ser de equilibrio y transparencia entre las partes, no de una sola de ellas.
Elevas tu vibración cuando apartas de tu lado a aquella alma que prometió amarte, pero que en el fondo te manipula con sus acciones, palabras hirientes e hipnotizantes y promesas incumplidas.
Elevas tu vibración cuando no permites que nadie te haga daño, ya que es una demostración de amor propio.
Elevas tu vibración cuando te alejas de quienes esconden su auténtica personalidad ante ti, a través de una espiritualidad falsa para ocultar sus carencias existenciales.
Elevas tu vibración cuando te desprendes de esas almas que en tus momentos de dificultad se alejaron de ti, o ni siquiera preguntaron por tu ausencia.
Elevas tu vibración cuando despiertas y descubres que eres tú quien permite que otros afecten tu vibración.
Elevas tu vibración cuando decides dejar lo que te bloquea, te limita, te domina y corta tus alas.
Elevas tu vibración cuando aprendes a desapegarte; lo sientes en tu corazón, en tu alma y fluye sin esfuerzo.
Elevas tu vibración cuando estás en soledad y eres feliz sin la necesidad de tener a alguien a tu lado, sean tus familiares, amistades, una pareja.
Elevas tu vibración cuando cantas, bailas, ríes, cuando eres como deseas ser y no como los demás quieres que seas, y ves la libertad como algo primordial en tu vida.
Elevas tu vibración cuando descubres que la sabiduría no depende de leer más, de títulos, talleres, de creer en supuestos maestros o inclusive en tener más experiencia, sino en tu crecimiento interior, en ser humilde, bondadoso, amable, compasivo y amoroso con tus semejantes y principalmente contigo mismo.
Elevas tu vibración cuando meditas, miras hacia dentro y en el transitar por ese camino introspectivo, te reencuentras con ese Maestro Interno de elevada sabiduría que habita en tu corazón.
Elevas tu vibración cuando sientes que ya es el momento de cambiar y transformar tu vida para siempre.
Elevas tu vibración cuando te haces consciente que puedes crear tu propia realidad, transmutarla, realizar tus vuelos, y adentrarte en el universo infinito de una nueva realidad, más auténtica que en la vida que vives en la actualidad.
Elevas tu vibración cuando descubres que eres, que siempre has sido, y siempre serás “Amor Divino” en su esencia más pura y genuina.
Marco Fajardo
